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Llamadas Oportunas

La Única Paz de Mente

Vol. 1                                                                          N0. 29, 30

 

UN REINO DESPRECIADO ELEVADO A LA PROMINENCIA Y LA PAZ

 

“SIETE MUJERES ECHARÁN MANO DE UN HOMBRE”


 

 

 

MEDITACIÓN PARA LA ORACIÓN DE APERTURA

 

Daré lectura del libro El Discurso Maestro de Jesucristo en la página 110. Se trata del párrafo que se basa en la escritura “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá”.

 

D.M.J., pp. 110-111 - “’Pedid’. El pedir demuestra que sentimos nuestra necesidad; y, si pedimos con fe, recibiremos. El Señor ha comprometido su Palabra, y ésta no puede faltar. Si nos presentamos sinceramente contritos, no debemos pensar qué somos presuntuosos al pedir lo que el Señor ha prometido. El Señor nos asegura que cuando pedimos las bendiciones que necesitamos con el fin de perfeccionar un carácter semejante al de Cristo, solicitamos de acuerdo con una promesa que se cumplirá. El que sintamos y sepamos que somos pecadores, es base suficiente para pedir su misericordia y compasión. La condición para que podamos acercamos a Dios no es que seamos santos, sino que deseemos que él nos simple de nuestros pecados y nos purifique de toda iniquidad. La razón que podemos presentar ahora y siempre es nuestra gran necesidad, nuestro estado de extrema impotencia, que hace de él y de su poder redentor una necesidad.”.

 

¡Oh cuanto debería asegurarnos como seres humanos pecadores esta promesa tres veces repetida! El Señor no nos abandona en condiciones complicadas y duras de alcanzar. Solamente dice, “Pedid”. al pedir las bendiciones que necesitamos para perfeccionar nuestros caracteres en Cristo, manifestamos nuestro deseo para Su consejo y Su ayuda. De esta forma demostramos que en realidad nos damos cuenta de nuestra impotencia sin El. Al hacer esto, luego no necesitamos temer que el Señor nos falle. Claro que no, pues El es la Persona de Su palabra.

 

En vista de esto, ¿Qué será nuestra oración esta tarde? Sencillamente que nos demos cuenta de nuestras necesidades, que deseamos ser limpiados de todo pecado, y que pidamos en fe, sabiendo con seguridad que recibiremos.

 

Copyright, 1953

Todos los derechos reservados

V.T. HOUTEFF

Vol. 1, N° 29                                                                                                                                                                                              2


 

UN REINO DESPRECIADO ELEVADO A LA PROMINENCIA Y LA PAZ

 

TEXTO DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF

MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA

EL SÁBADO, 22 DE FEBRERO DE 1947

CAPILLA DEL MONTE CARMELO

WACO, TEXAS

 

Hemos de estudiar ahora en el libro de Isaías comenzando con el primer capítulo y continuando con el segundo. La primera parte del capítulo uno, como ven trata de los pecados de Israel en lo antiguo, mientras que la última parte del capítulo juntamente con el segundo capítulo, trata del restablecimiento del Reino en los últimos días. Este último asunto es el que vamos a estudiar hoy.

 

Habiendo sido instruido el profeta Isaías de que escribiera lo que iba a acontecer al pueblo de Dios en los primeros días así como en los últimos de su historia, él manifiesta prontamente el hecho de que el Señor tiene en su mente no sólo Su pueblo de los antiguos tiempos, sino que también Su pueblo en nuestros actuales tiempos. (Esta misma doble vista en su propósito, se encuentra en toda la Biblia).

 

En esta conexión debemos hacer la pregunta, ¿Es nuestro registro como pueblo mejor o peor que el de los Judíos? Esto puede comprobarse rápidamente leyendo en Joyas de los Testimonios, Tomo 1, pp. 327-328.

 

Leamos ahora –

 

“El mensaje a la iglesia de Laodicea es una denuncia sorprendente y se aplica al actual pueblo

 

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de Dios.

 

Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea. He aquí dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios: Yo conozco tus obras, que ni eres frío, ni caliente. ¡Ojalá fueses frío, o caliente! Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo’ (Apocalipsis 3: 14-17).

 

El Señor nos muestra aquí que el mensaje que deben dar a su pueblo los ministros que él ha llamado para que amonesten a la gente no es un mensaje de paz y seguridad. No es meramente teórico, sino práctico en todo detalle. En el mensaje a los laodicenses, los hijos de Dios son presentados en una posición de seguridad carnal. Están tranquilos, creyéndose en una exaltada condición de progreso espiritual. ‘Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo.

 

¡Qué mayor engaño puede penetrar en las mentes humanas que la confianza de que en ellos todo está bien cuando todo anda mal! El mensaje del Testigo Fiel encuentra al pueblo de Dios sumido en un triste engaño, aunque crea sinceramente dicho engaño. No sabe que su condición es deplorable a la vista de Dios. Aunque aquellos a quienes se dirige el mensaje del Testigo Fiel se lisonjean de que se encuentran en una exaltada condición espiritual, dicho mensaje quebranta su seguridad con la sorprendente denuncia de su verdadera condición de ceguera, pobreza y miseria espirituales. Este testimonio tan penetrante

 

 

 

 

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y severo no puede ser un error porque es el Testigo Fiel el que habla y su testimonio debe ser correcto.

 

A los que se sienten seguros por causa de sus progresos y se creen ricos en conocimiento espiritual, les cuesta recibir el mensaje que declara que están engañados y necesitan toda gracia espiritual. El corazón que no ha sido santificado es engañoso ‘más que todas las cosas, y perverso’. (Jeremías 17:9.) Se me mostró que muchos se ilusionan creyéndose buenos cristianos, aunque no tienen un solo rayo de la luz de Jesús. No tienen una viva experiencia personal en la vida divina. Necesitan humillarse profunda y cabalmente delante de Dios antes de sentir su verdadera necesidad de realizar esfuerzos fervientes y perseverantes para obtener los preciosos dones del Espíritu’. Joyas de los Testimonios, Tomo 1, pp. 327-328.

 

No necesito leer más. La Inspiración declara claramente que hay un mensaje que traer al pueblo de Dios hoy día; que este mensaje tiene que ser dado, no por hombres ordinarios, sino por ministros llamados especialmente a este propósito; y que no es un mensaje de paz y seguridad como generalmente cree el ministerio que debe ser naturalmente. El autor procura impresionarnos con el hecho de que el pueblo de Dios es engañado al pensar que está en una excelente condición. Si, en este tiempo el pueblo de Dios está tan engañado en todas las cosas como lo estuvieron los judíos en los días del primer advenimiento de Cristo. En efecto, son peores que ellos, porque han tenido los tipos y los ejemplos del pasado así como también la luz adicional del presente iluminando el camino que los ancianos no tuvieron.

 

El profeta Isaías tenía tristes nuevas para el pueblo de Dios en sus días: El les advirtió que si continuaban en sus caminos errados, ellos todos los malos y los buenos de igual manera,

 

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iban a ser dispersados y asimilados a otras naciones. Pero para el pueblo fiel del presente tiempo el profeta tiene buenas nuevas.

 

Isaías 1:24-26 – “Por tanto, dice el Señor, Jehová de los ejércitos, el Fuerte de Israel: Ea, tomaré satisfacción de mis enemigos, me vengaré de mis adversarios: y volveré mi mano contra ti, y limpiaré hasta lo más puro tus escorias, y quitaré todo tu impureza. Restauraré tus jueces como al principio, y tus consejeros como eran antes; entonces te llamarán Ciudad de justicia, Ciudad fiel”.

 

El Señor más bien que dejar que todo el pueblo sufra las consecuencias del pecado, en este tiempo El promete vengarse solamente sobre Sus enemigos, Sus adversarios que están en Su iglesia. El con seguridad limpiará y purificará Su iglesia, y restaurará sus jueces y consejeros como era en el principio. Entonces sin duda será llamada “La Ciudad de justicia, la Ciudad fiel”.

 

“He aquí que vienen días, dice Jehová, en que sembraré la casa de Israel y la casa de Judá de simiente de hombre y de simiente de animal. Y así como tuve cuidado de ellos para arrancar y derribar, y trastornar y perder y afligir, tendré cuidado de ellos para edificar y plantar, dice Jehová. En aquellos días no dirán más: Los padres comieron las uvas agrias, y los dientes de los hijos tienen la dentera, sino que cada cual morirá por su propia maldad;  los dientes de todo hombre que comiere las uvas agrias tendrán la dentera” (Jeremías 31:27-30).

 

Isaías 1:27-28 – “Sion con juicio será rescatada, y los convertidos de ella con justicia. Pero los rebeldes y pecadores

 

 

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a una serán quebrantados, y los que dejan a Jehová serán consumidos”.

 

En estos versículos se hace una distinción entre los transgresores y los pecadores. No hay duda que los pecadores son aquellos que continuamente viven en pecado, mientras que los transgresores deben ser los que solamente pecan ocasionalmente, Sin embargo su fin será el mismo: Ambos el pecador habitual y el ocasional serán destruidos juntos.

 

Isaías 1:29-31 – “Entonces os avergonzarán las encinas (los grandes y populares hombres) que amasteis, y os afrentarán los huertos que escogisteis. Porque seréis como encina a la que se le cae la hoja, y como huerto al que le faltan las aguas. Y el fuerte será como estopa, y lo que hizo como centella; y ambos serán encendidos juntamente, y no habrá quien apague”.

 

Esto es exactamente lo que puede esperar el impío. Esto es lo mejor que Dios puede darles, porque ellos no lo hacen posible por obtener una cosa mejor.

 

Ahora pasemos al segundo capítulo de la profecía de Isaías, porque es la continuación del capítulo primero. Desde que el versículo uno es una introducción de lo que el profeta tiene que decir, omitiré su lectura, y comenzaré con

 

Isaías 2:2 – “Acontecerá en lo postrero de los tiempos, que será confirmado el monte de la casa de Jehová como cabeza de los montes, y será exaltado sobre los collados, y correrán a él todas las naciones”.

 

De entre las ruinas de ambos Judá e Israel, surgirán un Reino y un pueblo que será exaltado

 

 

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sobre todas las naciones.

 

El profeta Daniel, también, declara en forma muy clara: “… En los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un reino, que jamas será destruido: y el reino no será dejado a otro pueblo, sino que quebrantará y consumirá a todos estos reinos y permanecerá para siempre” (Daniel 2:44).

 

Observen que el Reino del cual habla Daniel está por levantarse “en los días de estos reyes”, no después de sus días. Más aún, observen que es este Reino (la iglesia purificada) que rompe la gran imagen. A este Reino (la iglesia “limpiada”, purificada) “será congregado el pueblo”. (Génesis 49:10).

 

Cuando los cuarteles del evangelio son así establecidos, luego es cuando llega a ser cierto que la obra ha de ser terminada sin demora. El evangelio de Cristo luego, ha de recoger una abundante cosecha, y las multitudes conversas en lugar de volver sus aradas y hoces en instrumentos para matar a seres humanos, volverán sus lanzas y espadas en implementos de agricultura – en lugar de trabajar para matar, harán agricultura para proveer alimento.

 

Las profecías son bastante lógicas y sencillas, instructivas y alumbradoras. Ciertamente Dios no puede salvar al mundo por medio de una iglesia perdida. El mismo pensamiento aparecerá irrazonable si nos hacemos estas preguntas a nosotros mismos: ¿Cómo es posible que El por medio de Su iglesia saque al mundo de sus pecados siendo que el pecado mismo está floreciendo en medio de Su iglesia? ¿Cómo puede Él conducir el mundo a la Verdad mientras que los que Él usa para enseñar la Verdad que avanza, piensan que son ricos y que no tienen necesidad de nada cuando por el contrario están necesitados de todas las cosas? – hasta ciegos y desnudos, y ellos mismos están

 

 

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por ser vomitados. ¿Cómo puede él llamar a Su pueblo que está en “Babilonia”, “Salid de ella, pueblo Mío, porque no seáis participante de sus pecados, y que no recibáis de sus plagas”, si El ha de traerlos al mismo tiempo a una iglesia donde se práctica el pecado? En vista del hecho de que la iglesia con pecados y pecadores en su medio es tan vulnerable a las plagas como lo es Babilonia, ¿cuánto peor sería para Su pueblo el ser dejado en la misma Babilonia?

 

La respuesta a todas estas preguntas es sencillamente ésta: Debe haber un despertar a la pobreza espiritual y fervor en buscar la Verdad. Deber haber un parar al pecado, deber haber un lugar y pueblo sin pecado – un arca de seguridad, por así decirlo, si hemos de ser siempre salvas de las plagas. Los “Acanes” también deben ser sacados fuera antes que Israel pueda triunfar y tomar la tierra. Dios en Su infinita sabiduría sabe que comparativamente es mejor destruir pocos enemigos de la Verdad, más bien que el mundo entero se pierda. Todas las piedras de tropiezo tienen que ser removidas.

 

Entonces la iglesia tendrá un segundo Pentecostés. Entonces cada miembro de la iglesia será lleno del Espíritu. “Y será que después de esto (después de la “lluvia tardía”), derramaré Mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestro viejos soñarán sueños, y vuestros mancebos verán visiones: y aun también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré Mi Espíritu en aquellos días” (Joel 2:28, 29).

 

Prestemos atención solemne y diligentemente a la petición del Señor a Su pueblo a este mismo tiempo.

 

Isaías 2:5 – “Venid, oh casa de Jacob, y caminaremos a la luz de Jehová”.

 

 

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Resulta muy claro que este versículo implica que antes de ahora el pueblo de Jehová ha estado caminando a la luz del hombre.

 

Isaías 2:6 – “Ciertamente tú has dejado tu pueblo, la casa de Jacob, porque están llenos de costumbres traídas del oriente, y de agoreros, como los filisteos; y pactan con hijos de extranjeros”.

 

Su pueblo como una organización ha sido desechado por él, pero individualmente los que le sigan en verdad y justicia, serán aceptos de nuevo. Cuando termine la presente controversia sobre el mensaje, entonces los que sobrevivan al proceso de la purificación, el Juicio para los Vivos en la casa de Dios (1ª Pedro 4:17), la purificación del Santuario (Daniel 8:14), serán los habitantes de Sion y Jerusalén, los miembros de la iglesia, el cuerpo de Cristo.

 

Isaías 2:7 – “Su tierra está llena de plata y oro, sus tesoros no tienen fin. También está su tierra llena de caballos, y sus carros son innumerables”.

 

De todas las naciones en el mundo actual, América, la nación en la que están asentados los cuarteles generales de la iglesia es la más rica. Especialmente próspera en este tiempo—el tiempo en que la Verdad se está desenvolviendo. Además, ninguna otra nación tiene tantos predicadores (caballos), y tan crecido número de iglesias (carros). Ninguna otra nación en el mundo tiene lugar en sus “carros” para cada uno de sus ciudadanos como esta nación lo tiene. Estos son los términos que usa el Señor para designar la tierra y el pueblo a quien El está hablando.

 

Isaías 2:8-10 – “Además está su tierra está llena de ídolos, y se han arrodillado ate la obra de sus manos y ante lo que fabricaron sus dedos. Y se ha inclinado el hombre,

 

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y el varón se ha humillado; por tanto, no los perdones. Metete en la peña, escóndete en el polvo, de la presencia temible de Jehová, y del resplandor de Su majestad”.

 

La nación referida aquí, se jacta mucho de sus progresos. La Inspiración dice, que el grande y el pequeño, todos son iguales en este respecto. Es verdad que no hay nada malo en el progreso, pero nunca el progreso debe ser convertido en nuestro Dios. Más eventualmente todos tienen que venir al fin de su idolatría, porque cuando el Señor manifieste Su poder, ellos dejarán sus ídolos y correrán a las rocas.

 

Isaías 2:11 – “La altivez de los ojos del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y Jehová sólo será exaltado en aquel día.

 

Los que hoy se exaltan a sí mismos, serán humillados en aquel día.

 

Isaías 2:12-19 – “Porque día de Jehová de los ejércitos vendrá sobre todo soberbio y altivo, y sobre todo enaltecido, y será abatido; sobre todos los cedros del Líbano altos y erguidos, y sobre todas las encinas de Basán; sobre todos los montes altos, y sobre todos los collados elevados; sobre toda torre alta, y sobre todo muro fuerte; sobre todas las naves de Tarsis, y sobre todas las pinturas preciadas. La altivez del hombre será abatida, y la soberbia de los hombres será humillada; y sólo Jehová será exaltado en aquel día. Y quitará totalmente los ídolos. Y se meterán en las cavernas de las peñas, y en las aberturas de la tierra, por la presencia temible de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando él se levante  para castigar la tierra”.

 

 

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Aunque hoy los hombres se exaltan a sí mismos sobre Dios, pronto viene el día en que ellos se verán a sí mismos tal cual son. Entonces se sentirán muy pequeños cuando contemplen el poder del Gran Dios.

 

Isaías 2:20-21 – “Aquel día arrojará el hombre, a los topos y murciélagos sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que le hicieron para que adorase; y se meterá en las hendiduras de las rocas y en las cavernas de las peñas, por la presencia formidable de Jehová, y por el resplandor de su majestad, cuando se levante para castigar la tierra.

 

Todos los que ahora no arrojen sus ídolos a los topos y los murciélagos, como debe ser, tendrán que hacerlo después, pero entonces será muy tarde porque de nada les aprovechará.

 

Isaías 2:22 – “Dejaos del hombre, cuyo aliento está en su nariz; porque ¿de qué es él estimado?

 

Aquí está el remedio sencillo de Dios para Su pueblo. Ellos deben cesar de escuchar a los “adivinos”, y volverse para escuchar la Voz de la Inspiración Misma. Deben ellos estudiar por sí mismos la Palabra de Dios con la ayuda de los maestros inspirados por Dios, y hacer sus propias decisiones—nunca sin depender nunca de las decisiones y juicios de los otros, no importa su posición o quienes son.

 

Justo recién cierta hermana dio su razón por abandonar las enseñanzas de un hombre para abrazar las de otro. Dijo ella: “Fulano ora más y tiene más del Espíritu que Sultano, y tengo la intención de quedar con él. Nunca más confiaré en un hombre”.

 

Resulta obvio que esta hermana elige quedar con las enseñanzas de uno,

 

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no por causa de las enseñanzas en si, sino porque le cae bien el hombre”.

 

Luego su declaración, “Nunca más confiaré en un hombre”, positivamente prueba que ellas no se conoce a si misma, y sabe aún menos que significa “confiar en un hombre”.

 

Creemos en los escritores de la Biblia, no por quienes fueron, sino por causa de lo que escribieron. Los hombres que sean engañadores, son hombres que oran, pues el Diablo sabe que cuanto más hacen alarde de su religión y si mismos, tanto más atraerán a los hombres. De toda forma no tienen nada más. La mayoría no prestan mucha atención a lo que la Biblia realmente dice y, por lo tanto no saben que los Judíos quienes crucificaron al Señor engañaban al pueblo común al orar mucho donde podían ser observados por el pueblo; que ninguno de los profetas intentaba así venderse al pueblo; sino aquellos que estaban ansiosos de venderse al pueblo no eran ellos mismos, sino Dios y Su Verdad; que todos eran cuidadosos de no hacer alarde de si mismos. Jesús mismo reafirmó el mismo modelo: El no oró con Nicodemo o el joven gobernante rico, sino claramente les dijo lo que la Verdad fue. No hay registro de que El halla orado con nadie. Por lo contrario, no obstante, yo conozco a un hombre que construyó ¡un cuarto para orar en un rincón de un baño público! Cualquier cosa para venderse al pueblo pero que es lo que la gente anda buscando en lugar de la Verdad.

 

Es porque los laicos, por regla general están prontos a escuchar a los hombres que se les antojen que los enemigos de la Verdad tratan cuidadosa y estudiosamente de aprender algo en contra del carácter de los que tienen el mensaje de la hora. Bien saben los adversarios que los laicos están haciendo en este tiempo su elección teniendo en cuenta el valor aparente y la pretendida reputación de los hombres más bien que el peso y el valor de la Verdad, y por esta razón los adversarios

 

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de la Verdad están tomando ventaja de la situación. Así es que desde que ellos no pueden refutar la Verdad, desesperadamente están recurriendo a Farisaicas falsedades con las cuales malquistar el carácter de aquellos con quienes no están de acuerdo.

 

Nosotros sin embargo tenemos muy buena causa de estar solemne y grandemente regocijados porque somos privilegiados de vivir en el día en que tiene que surgir de entre las ruinas de Judá e Israel, un Reino y un pueblo que serán exaltados sobre todos los reinos y naciones de la tierra. Cuando los Cuarteles Generales del evangelio sean establecidos en “el Monte del Señor”, entonces la obra será terminada sin dilación. Para repetir las naciones convertidas destruirán sus espadas para con ellas fabricar instrumentos de labranza. Todos se convertirán de guerreros en agricultores.

 

Después que la iglesia de Dios haya pasado por el proceso de purificación, podrá verse claramente que una iglesia perdida no puede salvar a un mundo perdido. Durante el segundo Pentecostés cada miembro de la iglesia será lleno del Espíritu, y como resultado de esto miles, sin dilación, aceptarán las verdades presentes de este tiempo.

 

No hay momento que perder. El día está cerca cuando los hombres verán claramente lo que son en sí mismos en la actualidad. Verdaderamente, los que no abandonen sus ídolos hoy, lo tendrán que hacer más tarde, pero como dijimos anteriormente, ya será muy tarde porque de nada les aprovechará. Ahora es el tiempo en que debemos dejarnos del hombre, y de que hagamos nuestras decisiones propias de acuerdo a la promesa que a cada persona que confíe en Dios y busque su Verdad, Dios le concederá su Espíritu para guiarle en toda Verdad.

 

Aún cuando los enemigos de la Verdad recurran a la perfidia para hacer daño a la causa, aún así la verdad saldrá triunfante, y el pueblo de Dios con Ella. Nada puede dañar

 

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la Verdad. Ella es como un yunque: Cuando los martillos de los adversarios estén todos gastados, el yunque todavía permanecerá firme.

 

 

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MEDITACIÓN PARA LA ORACIÓN DE APERTURA

 

Daré lectura del libro El Discurso Maestro de Jesucristo, página 111, en dos párrafos. El primer párrafo basado en la promesa “buscad, y hallaréis” y el segundo en las palabras “llamad, y se os abrirá”.

 

D.M.J., p. 111 - “‘Buscad’. No deseemos su bendición, sino también a él mismo. ‘Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz’. Busquemos, y hallaremos. Dios nos busca, y el mismo deseo que sentimos de ir a él no es más que la atracción de su Espíritu. Cedamos a esta atracción. Cristo intercede en favor de los tentados, los errantes y aquellos a quienes falta la fe. Trata de elevarnos a su compañerismo. ‘Si tú le buscares, lo hallarás’.

 

‘Llamad’. Nos acercamos a Dios por invitación especial, y él nos espera para damos la bienvenida a su sala de audiencia. Los primeros discípulos que siguieron a Jesús no se satisfacieron con una conversación apresurada en el camino; dijeron: ‘Rabí … ¿dónde moras? … Fueron, y vieron dónde moraba, y se quedaron con él aquel día’. De la misma manera, también nosotros podemos ser admitidos a la intimidad y comunión más estrecha con Dios. ‘El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente’. Llamen los que desean la bendición de Dios, y esperen a la puerta de la misericordia con firme seguridad, diciendo: Tú, Señor, has dicho que cualquiera que pide, recibe; y el qué busca halla; y al que llama, se abrirá”.

 

No solamente somos invitados a buscar al Señor, sino que estemos seguros que esta búsqueda no es en vano. Nuestro mayor deseo para venir a El, es ser movidos por su Espíritu. Pero esta atracción debemos producirla.

 

Oremos por una fe firme en sus promesas, de que si buscamos, hallaremos; si tocamos, se nos abrirá.

 

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“SIETE MUJERES ECHARÁN MANO DE UN HOMBRE”

 

TEXTO DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF

MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA

EL SÁBADO, 1 DE MARZO DE 1947

CAPILLA DEL MONTE CARMELO

WACO, TEXAS

 

Continuemos hoy nuestro estudio del libro del profeta Isaías comenzando con el primer versículo del capítulo cuatro -

 

Isaías 4:1 – “Echarán mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio”.

 

La primera cosa que necesitamos saber es el tiempo indicado por la expresión “en aquel tiempo”. El antecedente de las palabras “en aquel tiempo” lo encontramos en los versículos 13 y 14 de los capítulos precedentes, del cual el capítulo cuatro es la continuación. Estos versículos señalan que “en aquel tiempo” es el día del juicio, el día en que el santuario (la iglesia) es purificada – el día de la cosecha. Así que, apuntando el día en que estamos viviendo ahora, el día del Juicio, la escritura figurativamente revela que todas (porque esto es lo que indica el número bíblico “siete”) las iglesias han llegado al lugar en que con sus acciones están en realidad diciendo al Señor: “No queremos nada de ti sino Tu nombre. Déjanos llamarnos Cristianas, es todo lo que queremos de ti. Queremos tu nombre para que sea quitado nuestro oprobio; si nosotras somos llamadas Cristianas entonces qué haremos para que podamos ser censuradas por ti, el crédito es tuyo”.

 

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De acuerdo con esto, el mundo ha llegado al día que Dios, al fin de salvar a la iglesia, es compelido finalmente a ejecutar algo tan grandemente revolucionario como lo que fue hecho en el primer advenimiento de Cristo. ¿Y qué puede ser este hecho? Los versículos restantes del capítulo nos dan la respuesta.

 

Isaías 4:2 – “En aquel tiempo [cuando siete mujeres echarán mano de un hombre] el renuevo de Jehová será para hermosura y gloria, y el fruto de la tierra para grandeza y honra, a los sobrevivientes de Israel”.

 

Este versículo muestra que el tiempo está propicio para este glorioso revolucionamiento de la iglesia y del mundo. Recordemos que la historia se repite, y que el día nublado es siempre seguido por uno brillante. Así que la apostasía no es seguida por el caos, sino por un glorioso reavivamiento y reforma, por gloria y prosperidad para todos los santos quienes escapan de la venganza de un gran Dios. Los fieles segarán una cosecha de almas como los apóstoles después del Pentecostés.

 

“He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En sus días [en la era Cristiana] será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: JEHOVÁ, JUSTICIA NUESTRA”. Jeremías 23:5, 6.

 

Este mismo mensaje, por lo tanto, es el mensaje de la “Justicia por la Fe” que creemos. En el día que sea levantado el “Renuevo Justo”, Judá e Israel serán salvos, y habitarán confiados.

 

 

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Si, el día está aquí cuando la venganza del Señor cae sobre sus adversarios, y los una vez hollados reinos de Judá e Israel son levantados a la prominencia y al poder. “Por tanto, he aquí que vienen días, dice Jehová, en que no dirán más: Vive Jehová que hizo subir a los hijos de Israel de la tierra de Egipto, sino: Vive Jehová que hizo subir y trajo la descendencia de la casa de Israel de tierra del norte, y de todas las tierras adonde yo los había echado; y habitarán en su tierra”. Jeremías 23:7, 8.

 

Claramente esta es la siega final de la tierra, la reunión de gentes de todas las naciones. Este es el día en que entonaremos el himno de Moisés y del Cordero. Este tiene que ser el segundo y último Movimiento del Éxodo. Será tan grande que eclipsará totalmente al Movimiento del día de Moisés. ¿Podemos realizar ahora que nosotros estamos al margen del amanecer de un nuevo día – un gran día para el pueblo fiel de Dios, y terrible para los que sean infieles?

 

Isaías 4:3 – “Y acontecerá que el que quedare en Sion, y el que fuere dejado en Jerusalén, será llamado santo; todos los que en Jerusalén estén registrados entre los vivientes”.

 

Este versículo muestra claramente que mientras ninguno de los malos en la iglesia sobrevive a la purificación, también ninguno de los justos perecerá. Sin duda todo lo que sea dejado, recibirá el nombre de santo, y será protegido más segura y florecientemente que lo que fue Su pueblo antiguo al tiempo que dejaron a Egipto.

 

“He aquí, … vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos. ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su

 

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venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia”. Malaquías 3:1-3.

 

Isaías 4:4-6 – “cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie la sangre de Jerusalén de en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de devastación. Y creará Jehová sobre toda la morada del monte de Sion, y sobre los lugares de sus convocaciones, nube y oscuridad de día, y de noche resplandor de fuego que eche llamas; porque sobre toda gloria habrá un dosel, y habrá un abrigo para sombra contra el calor del día, para refugio y escondedero contra el turbión y contra el aguacero”.

 

“Yo seré para ella, dice Jehová, muro de fuego en derredor, y para gloria estaré en medio de ella”. Zacarías 2:5.

 

Cualquiera que conozca la Biblia puede ver que estos eventos son premileniales. Así que esta presente apostasía trae el “fructífero Renuevo del Señor”; que los malos que estén entre el pueblo de Dios serán quitados del camino y los que sean fieles, los que escaparon como siervos del Señor, segarán una cosecha de almas “tantas como puedan ser salvas”; que el día de venganza está listo al umbral de la casa; que sus fieles serán elevados a la prominencia y al poder; y que la grandeza y la gloria de este movimiento opacará las maravillas del Movimiento del Éxodo en lo antiguo y de la primitiva iglesia Cristiana hasta la insignificancia.

 

 

 

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Hermano, Hermana, ¿estáis vosotros preparados para soportar el día de Su venida? ¿Este día será para vosotros grande y glorioso? o ¿será un día terrible? ¿Os encontraréis a Su diestra o a Su siniestra? ¿Os será dicho a vosotros, “Venid, benditos de Mi Padre, heredad el Reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”? o ¿os será dicho a vosotros, “Apartaos de Mi, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles”? ¿Podrán vuestras vestiduras soportar Su inspección? o ¿seréis arrojados a las tinieblas de afuera, para crujir allí vuestros dientes?

 

Estas son preguntas solemnes que cada uno de nosotros debe contestar ahora por sí mismo. Si no las contestamos ahora, entonces tendremos que permanecer mudos ante la presencia de un Dios airado. Ojalá que cada uno de nosotros pueda decir en aquel día, “He aquí, éste es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; éste es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en Su salvación”. Isaías 25:9.

 

 

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PROFUNDIDAD DE MISERICORDIA

 

¡Profundidad de misericordia! ¿Puede haber allí

misericordia aún reservada para mi?

¿Puede mi Dios su ira contener,

de mis principales pecados abstenerse?

 

He de resistir su gracia,

Airar su faz

No oiré sus llamamientos,

Lo afligiré por mis centenas de caídas.

 

Allí está por mi El Salvador,

Muestra sus heridas y abre sus manos,

Dios es amor, lo se, lo siento;

Jesús llora y me ama aún.

 

 

 

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