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Llamadas Oportunas

La Única Paz de Mente

Vol. 2                                                                         N0. 29, 30

 

EL DECRETO DE LA VERDAD EN LA TIERRA ES EL DECRETO EN EL CIELO

 

EL REAVIVAMIENTO Y LA REFORMA CORONADOS CON LA PURIFICACIÓN
 

 

MEDITACIÓN PARA LA ORACIÓN DE APERTURA

Nuestra Dependencia está en Dios

 

Leeré de Palabras de Vida del Gran Maestro, página 43 comenzando con el último párrafo:

 

“La parábola de la semilla revela que Dios obra en la naturaleza. La semilla tiene en sí un principio germinativo, un principio que Dios mismo ha implantado; y, sin embargo, si se abandonara la semilla a sí misma, no tendría poder para brotar. El hombre tiene una parte que realizar para promover el crecimiento del grano. Debe preparar y abonar el terreno y arrojar en él la simiente. Debe arar el campo. Pero hay un punto más allá del cual nada puede hacer. No hay fuerza ni sabiduría humana que pueda hacer brotar de la semilla la planta viva. Después de emplear sus esfuerzos hasta el límite máximo, el hombre debe depender aún de Aquel que ha unido la siembra a la cosecha con eslabones maravillosos de su propio poder omnipotente”.

 

Nos arrodillaremos y pediremos sabiduría, habilidad, y buen juicio en plantar las semillas de Verdad, y saber que más allá de esto nosotros no podemos hacer nada. El Omnipotente en quien vivimos y nos movemos y tenemos nuestro ser hace el resto.

 

 

 

 

 

Copyright, 1954

Todos los derechos reservados

V.T. HOUTEFF

 

 

Vol. 2, N° 29                                                                                                                                                                                              2


 

EL DECRETO DE LA VERDAD EN LA TIERRA ES EL DECRETO EN EL CIELO

 

TEXTO DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF

MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA

EL SÁBADO, 28 DE FEBRERO DE 1948

CAPILLA DEL MONTE CARMELO

WACO, TEXAS

 

Nuestro texto está en el capítulo dieciséis de Mateo. Comenzaré con los versículos 13 y 14.

 

Mateo 16:13, 14 – “Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas”.

 

Aquí Jesús hace una pregunta vital: ¿Quién piensan los hombres que soy yo? La respuesta que se le dio revela la ignorancia del pueblo, porque parece que ellos deberían saber que Cristo no podría haber sido Juan el Bautista; seguramente ellos debían saber que Juan le había bautizado al comienzo de su ministerio. Además, Jesús estaba predicando aún antes que Juan fuera degollado.

 

Mateo 16:15, 16 – “El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”.

 

Los mismos discípulos parecen haber estado inciertos en cuanto a quien era Jesús. Sólo Pedro sin titubear un momento replicó, “Tú eres el Hijo del Dios viviente”.

 

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Mateo 16:17 – “Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos”.

 

Pedro recibió la bendición porque a él fue a quien el Padre había revelado su Hijo, porque él había sido impresionado por el Espíritu de la Verdad sagrada, y porque él libremente había hablado la Verdad. Habiendo sido dotado con este don para su crédito, a Pedro se le dijo:

 

Mateo 16:18 – “Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”.

 

Las palabras “tú” y “esta” comprenden dos objetos – Pedro y la verdad que él expresó. El nombre “Pedro” en Griego significa “piedra”. Y lo que Jesús realmente estaba diciendo no era nombrar el hombre, sino por el contrario estaba diciéndole que él era seleccionado para ser una de las piedras en la estructura espiritual - la iglesia. Pero “Sobre esta roca [no en la piedra] edificaré mi iglesia”, Jesús declaró. ¿En cuál roca? – Obviamente en la roca sólida de la Verdad, la verdad que Pedro expresó – la verdad que Jesucristo es el “Hijo de Dios”.

 

Luego Jesús hizo saber que las puertas del infierno no prevalecerían contra la Verdad, que las puertas no pueden mantener dentro del infierno (en la tumba) aún los muertos en Cristo, que ellos, también, serán una parte de la iglesia viviente, la iglesia que está sobre la sólida Roca de Verdad.

 

Mateo 16:19 – “Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos”.

 

 

 

 

 

 

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Jesús aquí declara que Pedro viene a ser la figura, el tipo, de todos los que declaran verdades Divinamente reveladas. A ellos, como a Pedro, se les dan las llaves del Reino; eso es, los promulgadores de la Verdad Inspirada son autorizados para ligar y para desatar por el poder de la Verdad. Lo que atan en la tierra es reconocido en el cielo. Elías ató que habría hambre por tres años y medio, y así fue. El dijo, “a Acab … no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra”. 1ª Reyes 17:1.

 

Mateo 16:20 – “Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo”.

 

Puesto que el pueblo no sabía que Jesús era el Hijo del Dios viviente, Jesús se dio cuenta que para decírselos terminantemente, solamente los haría mas prejuiciados. El, por consiguiente, encargó a los apóstoles hacer lo mismo que lo que se nos encarga a nosotros hacer hoy. No digamos terminantemente: “Nosotros tenemos la Verdad, el mensaje de la Hora Undécima”. En lugar debemos enseñar las verdades de la Biblia Divinamente inspiradas, dando así a nuestros oyentes la oportunidad de sacar sus propias conclusiones, de establecer sus propias mentes. Si ellos son escudriñadores honestos de la Verdad, el Padre mismo revelará en sus corazones que este es el mensaje de la hora undécima.

 

No debemos por lo tanto hablar claramente de toda  la importancia de la Verdad de Dios. Debemos usar buen juicio y tacto. Debemos sembrar la semilla en terreno bien preparado si esperamos la bendición de Dios, si esperamos que su lluvia y luz del sol la haga germinar y llevar fruto. Si la semilla no es sembrada lo suficientemente profundo, la planta se secará a la salida del sol; si meramente dejamos caer la semilla encima de la tierra, los pájaros la recogerán.

 

 

 

 

 

 

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Mateo 16:21-23 – “Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día. Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres”.

 

Aquí es magnificada la verdad mencionada. Lo que Pedro atara o desatara en la tierra era aceptado en el Cielo sólo cuando era hecho por los medios de la Verdad Divinamente revelada. Cuando hablaba de sus propios impulsos y sentimientos, Pedro fue rigurosamente reprendido, y claramente se le dijo que sus sugerencias no eran la Verdad, sino que eran incitadas por Satanás. Por lo tanto es claro que los seguidores de Cristo pueden atar o desatar solamente con las llaves de la Verdad. Deben darse cuenta que únicamente la Verdad da libre curso a las puertas del Cielo.

 

Finalmente, si tenemos la Verdad del Cielo para la hora, como la tenía Pedro en sus días, entonces tenemos las llaves del Cielo y con ella podemos atar o desatar – las decisiones de la Verdad en la tierra son las decisiones en el Cielo.

 

Mateo 16:24 – “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame”.

 

Este versículo implica que el interés de Pedro era más por su propia vida que por la vida de Jesús, porque Pedro sabía que si Jesús fuera muerto, entonces su propia vida estaría en riesgo. Por esto se le dijo a Pedro que si algún hombre seguiría a Jesús, él, también, voluntariamente consentiría llevar su cruz si la Verdad así lo ordena. Los

 

 

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Apóstoles, se nos dice, hicieron esto, y fueron fieles hasta la muerte.

 

Mateo 16:25-27 – “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará. Porque ¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con sus ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras”.

 

Aquí se les dice a los seguidores de Cristo no rehuir la orden de la Verdad aunque se les requiera rendir su propia vida, porque perdiendo así sus vidas en realidad la estarán salvando para la eternidad – se levantarán en la resurrección de los justos. Pero si ellos se apartan de la Verdad para aplacar los enemigos de la Verdad, y salvar así su vida temporal finalmente resultará en su muerte, la muerte de la cual no hay resurrección.

 

Me interesaría saber si el Apóstol Pedro fue al primero que se le dio las Llaves del Cielo, o si otros tuvieron las Llaves antes de él. Puesto que la Verdad Presente se les encargó a un individuo es las Llaves del Cielo, y puesto que sus enseñanzas atan y desatan cosas en la tierra y es así sancionada en el Cielo, entonces otros deben haber tenido las Llaves antes que le fueran pasadas a Pedro, porque la tierra, la iglesia, y la Verdad revelada del Cielo existieron antes del tiempo de Pedro.

 

Tomemos por ejemplo a Noé. El declaró que iba a haber un diluvio, todo fuera del arca que él estaba construyendo perecería, y que todo lo que entrara en ella viviría. Entonces el hecho que el Cielo envió el diluvio inmediatamente después que Noé

 

 

 

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lo predicó es prueba en sí que lo que Noé ató en la tierra fue atado en el Cielo también. Pedro, vemos, no fue al primero que se le dieron las Llaves del Cielo.

 

Después de Noé, veremos que las Llaves fueron pasadas a Abraham; puesto que lo que era atado o desatado en la tierra tenía que ser atado o desatado en el Cielo, los tres mensajeros del cielo consultaron a Abraham concerniente a la destrucción de Sodoma y Gomorra. Fue convenido que si habían diez personas justas en la ciudad donde Lot vivía ellos no la destruirían. Y así fue. Lógicamente, después de Abraham las Llaves deben haber sido pasadas a Isaac; Isaac mandó que Jacob recibiría las bendiciones prometidas aunque por derecho de nacimiento eran de Esaú. Y no obstante el hecho que Jacob obtuvo las bendiciones prometidas por un fraude, con todo el Cielo sancionó lo que Isaac ató en la tierra – Jacob vino a ser el progenitor de Cristo.

 

Así es como por medio de la línea de Jacob vino el Señor, y así es como los descendientes de Jacob heredaron la Tierra Prometida. Teniendo en posesión las Llaves del Reino de los Cielos, Jacob en las últimas horas de su vida mandó que la primogenitura de Manases fuera dada a Efraín; José protestó a esto esforzándose para persuadir a su padre para que pusiera su mano derecha sobre la cabeza de Manasés (Génesis 48:17-19), pero lo que Jacob ató en la tierra fue atado en el Cielo, porque años mas tarde, después de la muerte de Salomón, la tribu de Efraín, no la de Manasés, gobernó el reino de Israel. Vemos, entonces, que lo que Jacob ató en la tierra fue también atado en el Cielo.

 

Contemporáneamente con Jacob, José por interpretación del sueño de Faraón ató que habría

 

 

 

 

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siete años de abundancia y siete años de hambre. Así fue que el decreto de José fue llevado (atado) por el Cielo.

 

Y Moisés dijo, “Si como mueren todos los hombres murieren éstos, o si ellos al ser visitados siguen la suerte de todos los hombres, Jehová no me envió. Mas si Jehová hiciere algo nuevo, y la tierra abriere su boca y los tragare con todas sus cosas, y descendieren vivos al Seol, entonces conoceréis que estos hombres irritaron a Jehová”. Números 16:29, 30.

 

El decreto de Moisés fue atado en el Cielo, porque “abrió la tierra su boca, y los tragó a ellos, a sus casas, a todos los hombres de Coré, y a todos sus bienes”. Números 16:32.

 

Las Llaves del Reino vemos, pasaron de una generación a la otra – de los Patriarcas a los Profetas, a los Apóstoles, y así hasta nuestros días. Por ejemplo, hace como sesenta años la fundadora de la Denominación Adventista del Séptimo Día declaró que la Conferencia General no era más la más alta autoridad del Cielo en la tierra (Boletín de la Conferencia General, 34. Sesión, Volumen 4, Extra # 1, Abril 3, 1901, página 25, Columnas 1 y 2). Y así fue que cuando llegó el tiempo para que el mensaje adicional (el que le da poder y vigor al Mensaje del Tercer Ángel – Primeros Escritos, página 277) fuera proclamado a la iglesia, vino, no por medio de la Conferencia General sino por medio de un laico. Esto es prueba positiva que las Llaves que se le confirieron a Pedro están obrando hoy.

 

Claramente, entonces, las Llaves del Reino de los Cielos están en las manos de los que tienen la Verdad para hoy. Consecuentemente tan claro como el Cielo lo puede hacer,

 

 

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la Verdad hace claro que las Llaves del Reino de los Cielos hoy han pasado de las manos de la Conferencia General a las manos de la Asociación General de los Davidianos Adventistas del Séptimo Día, tan ciertamente como pasaron del Sanedrín a Pedro en los días del primer Advenimiento de Cristo. Así es que el decreto de la Verdad en la tierra hoy es el decreto en el Cielo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EL REAVIVAMIENTO Y LA REFORMA CORONADOS CON LA PURIFICACIÓN

 

TEXTO DE LA ALOCUCIÓN POR V. T. HOUTEFF

MINISTRO DE LOS DAVIDIANOS ADVENTISTAS DEL SÉPTIMO DÍA

EL SÁBADO, 6 DE MARZO DE 1948

CAPILLA DEL MONTE CARMELO

WACO, TEXAS

 

El texto para nuestro tema esta tarde está en la profecía de Malaquías. Trata de un reavivamiento y una reforma tal cual el mundo nunca ha conocido. Además, el hecho de que la profecía está escrita en semejante manera como aplicándose parcialmente al antiguo Israel, y específicamente aún para el pueblo en los últimos días, para los que se están acercando al día grande y terrible del Señor, prueba que la reforma necesitada en los días de Malaquías también se necesita en nuestros días.

 

No hay nada tan misterioso en los escritos de Malaquías que cualquier estudiante de la Biblia pueda comprender estudiando el libro mismo. Por lo tanto estudiaré con ustedes los dos últimos capítulos. Los primeros dos los pueden estudiar en su propio tiempo. Comenzaremos con –

 

Malaquías 3:1, 2 – “He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos. ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores”.

 

Dos personas son aquí reveladas a la vista, el mensajero

 

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y el Señor. El mensajero ha de preceder la venida del Señor. El ha de preparar el camino, luego aparecerá el Señor. ¿Y quién puede ser este mensajero sino el que el Señor nombra? – El declara, “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová grande y terrible”. Malaquías 4:5.

 

Este mensajero del pacto (de la promesa), el antitípico profeta Elías preparará el camino, restaurará todas las cosas. Al preparar el camino, el Señor vendrá súbitamente a su templo, a su iglesia. ¿Y cuál es su obra? Purificar o limpiar su pueblo arrancando los pecadores no arrepentidos de entre ellos. La pregunta: “¿Quién podrá soportar el tiempo de su venida?” Solemnemente declara que es mejor que nos ocupemos y hagamos lo que es necesario para permanecer antes de que la purificación comience.

 

¿A quién en particular purificará? – Leamos –

 

Malaquías 3:3 – “Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia”.

 

Los Levitas, sabemos, componían la tribu de la cual venía el sacerdocio, los ministros del Señor. Y puesto que esta profecía ha de encontrar su completo cumplimiento en nuestros días, la figura es clara: Los Levitas, los ministros del Señor en nuestros días, serán purificados. ¿Qué entonces?

 

Malaquías 3:4 – “Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días

 

 

 

 

 

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pasados, y como en los años antiguos”.

 

Este versículo implica que las ofrendas que ahora se traen al Señor no son suaves a él, no agradables como en tiempos pasados.

 

Aquí tenemos la gloriosa promesa en poco habrá un ministerio puro, un pueblo puro, – un pueblo sin engaño en sus bocas, sin mancha, o arruga, o alguna cosa semejante (Efesios 5:27). Los que no midan a esta norma no “permanecerán”. De allí en adelante no habrá pecadores en su medio, porque “Nunca más”, dice el Señor, “vendrá a ti incircunciso, ni inmundo”. Isaías 52:1.

 

Este futuro glorioso es, además, reiterado por el Espíritu de Profecía en nuestros días. Aquí está:

 

“… Sólo los que hayan vencido la tentación en la fuerza del Todopoderoso se les permitirá tomar parte en proclamar [el Mensaje del Tercer Ángel] cuando se extienda en el Fuerte Clamor”. – “Review and Herald”, Noviembre 18, 1908.

 

“Estamos propensos a pensar que donde no hay fieles ministros no puede haber verdaderos Cristianos, pero ese no es el caso. Dios ha prometido que donde los pastores no son fieles, él mismo se hará cargo del rebaño. Dios nunca hizo que el rebaño dependiera totalmente del instrumento humano. Pero los días de la purificación de la iglesia se aproximan velozmente. Dios se propone tener un pueblo puro y leal. En el gran zarandeo que pronto se llevará a cabo podremos medir más exactamente la fuerza de Israel. Las señales indican que el tiempo está cerca cuando el Señor revelará que tiene un aventador en su mano y

 

 

 

 

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limpiará con esmero su era.

 

Rápidamente se acercan los días cuando habrá gran perplejidad y confusión. Satanás, ataviado de ropaje angelical, engañará, si es posible, a los mismos escogidos. Habrá muchos dioses y muchos señores. Soplará toda clase de vientos de doctrina. Aquellos que le han rendido homenaje a ‘la falsamente llamada ciencia’ no serán los dirigentes en aquel tiempo. Los que han confiado en el intelecto, el ingenio o el talento no estarán entonces al frente de las tropas. No se mantuvieron al paso con la luz. A los que demostraron ser infieles no se les encomendará el rebaño. Pocos serán los hombres grandes que tomarán parte en la obra solemne del fin. Son autosuficientes, se han independizado de Dios, y él no puede usarlos. El Señor tiene siervos fieles quienes se han de manifestar en la hora de zarandeo y prueba. Hay almas preciosas, ocultas por el momento, que no se han postrado sobre Baal. No han tenido la luz que con deslumbrante resplandor ha brillado concentradamente sobre nosotros”. – Testimonios para la Iglesia, Volumen 5, páginas 75-76.

 

En el tiempo del zarandeo (“Testimonios para la Iglesia”, Volumen 5, páginas   75-76) estaremos mejor capacitados para saber cuantos realmente están sirviendo al Señor. Los que podemos pensar que guiaran la iglesia al Reino quizá se pierdan, mientras otros completamente desconocidos para nosotros tomarán sus lugares.

 

Además, se encontrará que los que están constantemente taladrando en la mente de los laicos que no habrá más mensajeros enviados de Dios, que no se necesita más Verdad, y que alguien esta constantemente tratando de engañarlos; que deben mantenerse apartados de todo lo que no tenga la aprobación de los ministros, – los que hacen esto son los que ya han engañado inconscientemente a los laicos, o están haciendo

 

 

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lo mejor que pueden para mantenerlos engañados. Este hecho, vemos, se levanta alto como un faro en una montaña.

 

Lo único que su cuidado para no ser engañados logrará, al menos que despierten, es mantenerlos engañados a sí mismos para siempre y lejos de la Verdad. Estos no podrán estar de pie cuando el Señor se manifieste en su templo. De aquí que el reavivamiento y reforma traídos a la vista en Malaquías es el primero y el último de su clase, y verdaderamente será coronado con la purificación de la Iglesia. Los que no se despierten ahora, por consiguiente dormirán para siempre.

 

El engaño dentro de los Laodicenses no debería ser nuevo para usted, porque bien sabe que la Iglesia nunca en cualquier época ha sido engañada por alguno sino por su propio ministerio, pero los que han estado como altamente estimados como lo eran los miembros del Sanedrín, los que crucificaron al Señor, los que mantuvieron a las naciones engañadas hasta que era muy tarde para recuperarse. Así fue entonces, antes de entonces, y así ha sido siempre, y así es ahora. Deténgase a meditar esto enteramente.

 

No, yo no le estoy diciendo algo nuevo. Usted sabe que esto es así, pero nunca lo había pensado, y eso es el principal problema con la Denominación completa.

 

La Iglesia purificada sin embargo triunfará y marchará a la victoria. “‘Hermosa como la luna, esclarecida como el sol, imponente como ejércitos en orden’, ha de ir a todo el mundo vencedora y para vencer” – Profetas y Reyes, página 535.

 

Realicemos de una vez y para siempre que el Diablo es más sagaz de lo que podemos imaginar. El no es particular con lo que usted cree mientras pueda mantenerle ignorante de la Verdad revelada. esto es lo que ahora está haciendo dentro

 

 

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de la Iglesia, usando a hombres de influencia, hombres que pueda poner al frente, hombres que son inteligentes, que saben como ganarse la confianza del pueblo, hombres que puedan fácil y calladamente guiar a la Iglesia lejos de los mensajes de Dios para hoy, el mensaje del Juicio de los Vivos – la purificación de la iglesia, la purificación del santuario. Satanás está haciendo tan buen trabajo ahora como lo hizo en el tiempo de Cristo.

 

¿No es más importante para la Iglesia el conocimiento de la profecía de Malaquías, la purificación de la Iglesia, el Juicio de los Vivos, que el Juicio para los Muertos? ¿Le parece como si estuviera siendo engañado por este estudio Bíblico, o le parece que necesita reformarse?

 

Escuche, por lo tanto, lo que el Señor está por hacer:

 

Malaquías 3:5 – “Y vendré a vosotros para juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros y adúlteros, contra los que juran mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al huérfano, y los que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos”.

 

Estos son sólo algunos de los pecados en que la Iglesia en los cuales los hombres están consintiendo. Hablando de los que llevan el mensaje de hoy y de las condiciones de la iglesia la Inspiración dice: “… Se lamentan y afligen sus almas porque en la iglesia hay orgullo, avaricia, egoísmo y engaño de casi toda clase. El Espíritu de Dios, que inspira la reprensión, es pisoteado, mientras triunfan los siervos de Satanás. Dios queda deshonrado, la verdad anulada”. –Testimonios para la Iglesia, Volumen 5, páginas 196.

 

 

 

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Usted recibirá la marca de liberación sólo si gime y clama contra todas estas abominaciones. Ezequiel 9:4-6.

 

A esta lista de pecados Dios llama la atención a lo siguiente, y nos pide que nos arrepintamos:

 

Malaquías 3:6-9 – “Porque yo Jehová no cambio; por esto, hijos de Jacob, no habéis sido consumidos. Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Volveos a mí, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos? ¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado. Y dijisteis: ¿En qué te hemos robado? En vuestros diezmos y ofrendas. Malditos sois con maldición, porque vosotros, la nación toda, me habéis robado”.

 

Estos versículos no culpan a los miembros individuales de la iglesia de robar al Señor, sino a toda la denominación, la “nación toda”. Además, notará que la historia de Malaquías capítulo tres comienza con el capítulo dos. Ahí notará que el Señor se dirige al ministerio, no a los laicos, diciendo: “… Oh sacerdotes, para vosotros es este mandamiento” Malaquías 2:1. Claramente, entonces, el problema radica en el hecho que aunque los laicos como regla pagan fielmente diezmo y ofrendas sin embargo Dios es robado porque la Denominación esta tomando los diezmos y al mismo tiempo está peleando en vez de aceptar y promulgar el mensaje de Dios para hoy – el Juicio para los vivos. Su dinero es usado para engañar su pueblo de su Verdad en lugar de iluminarlo con ella – manteniendo su pueblo en tinieblas y engañado, aun quitándolo de investigar el mensaje de la hora por sí mismo. ¡Que acusación!

 

Aquí está lo que Dios quiere que hagan los laicos:

 

 

 

 

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Malaquías 3:10 – “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde”.

 

¿Dónde ha de buscar uno el alfolí de Dios? – donde está la Verdad de Dios para hoy, de donde quiera que se distribuye el “alimento a tiempo”.

 

La declaración, “Traed todos los diezmos al alfolí”, implica que algunos ya lo están trayendo, pero no todos. Esto, junto con la acusación que toda la nación está robando a Dios, positivamente muestra que los diezmos ahora son traídos, no al alfolí de Dios, sino a alguna otra casa. Para repetir, el alfolí de Dios siempre ha sido y siempre será donde está “el mensaje de la Hora”, donde está la “Verdad Presente”, la casa de la cual el “alimento a tiempo” es distribuido al tiempo que son pagados los diezmos.

 

Puesto que el viejo mensaje, el “Juicio para los muertos”, está fuera de fecha como está el mensaje del diluvio de Noé, se ve claramente que en tanto la Denominación como un cuerpo ha rechazado y está peleando el mensaje de la hora, pero todavía está colectando los diezmos del pueblo, en verdad está robando a Dios.

 

Por lo tanto, se le pide a su pueblo enviar sus diezmos al “alfolí” cuando la Verdad Presente es distribuida, porque es la Verdad Presente lo que el pueblo necesita ahora. “Son muchas las preciosas verdades que contiene la Palabra de Dios, pero es ‘la verdad presente’ lo que el rebaño necesita”. – Primeros Escritos, página 63. Los que obedecen tienen esta promesa:

 

 

 

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Malaquías 3:11-12 – “Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra, ni vuestra vid en el campo será estéril, dice Jehová de los ejércitos. Y todas las naciones os dirán bienaventurados; porque seréis tierra deseable, dice Jehová de los ejércitos”.

 

Bajo ningunas otras condiciones él promete sus bendiciones. ¿Tiene mala suerte? ¿No puede terminarla? Comience a pagar sus diezmos. Note cuidadosamente que Dios no sólo requiere diezmo sino diezmos; eso es, diezmo y ofrenda voluntaria. El no quiere que se gasten en algo de su propia invención. Usted debe traerlos al “alfolí”. “… Con respecto al primer diezmo el Señor había dicho: ‘He aquí yo he dado a los hijos de Leví todos los diezmos en Israel’. Y acerca del segundo diezmo mandó: "Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiera para hacer habitar allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino, y de tu aceite, y los primerizos de tus manadas, y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tu Dios todos los días. Durante dos años debían llevar este diezmo o su equivalente en dinero al sitio donde estaba el santuario. Después de presentar una ofrenda de agradecimiento a Dios y una porción específica para el sacerdote, el ofrendante debía usar el remanente para un festín religioso, en el cual debían participar los levitas, los extranjeros, los huérfanos y las viudas. Se proveía así para las ofrendas de gracias y los festines de las celebraciones anuales, y el pueblo había de frecuentar la compañía de los sacerdotes y levitas, a fin de recibir instrucción y ánimo en el servicio de Dios.

 

“Pero cada tercer año este segundo diezmo había de emplearse en casa, para agasajar a los levitas y a los pobres, como dijo Moisés: ‘Y comerán

 

 

 

 

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en tus villas, y se saciarán’. Este diezmo había de proveer un fondo para los fines caritativos y hospitalarios”. – Patriarcas y Profetas, página 570.

 

El mandamiento es, “… Y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías”. Deuteronomio 16:16.

 

Dios no miente. El cumple sus promesas. El nunca falla. No hay nada más ofensivo para El que la incredulidad e infidelidad en su Palabra.

 

Malaquías 3:13-15 – “Vuestras palabras contra mí han sido violentas, dice Jehová. Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti? Habéis dicho: Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos? Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon”.

 

Aquí se hace notar otra necesidad de reforma: Nosotros como una Denominación se nos acusa de imaginar que el impío es mejor que el que sirve a Dios. Antes de sacar tal conclusión, primero examinémosle y veamos si él está realmente y honestamente sirviendo a Dios.

 

Malaquías 3:16, 17 – “Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre. Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve”.

 

Si damos atención íntegra a la Palabra de Dios, si

 

 

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hacemos todo lo que El nos pide que hagamos, seremos en verdad su pueblo, su “tesoro”. ¡Entonces un libro de memoria será escrito de nosotros y nuestras buenas y heroicas obras serán leídas por los redimidos por toda la eternidad!

 

Malaquías 3:18 – “Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve”.

 

Tal vez ahora no miramos la diferencia entre el que le sirve a Dios, y el que no le sirve, pero el día se está acercando rápido cuando la diferencia será vista por todos.

 

Malaquías 4:1, 4 – “Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama … Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo Israel”.

 

Aquí se nos pide recordar la ley de Moisés que Dios le encomendó en Horeb – los diez mandamientos, los estatutos y juicios (Deuteronomio 4:10-14).

 

Malaquías 4:5, 6 – “He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición”.

 

La palabra “he aquí”, llama nuestra atención de regreso al capítulo 3, versículo 1, donde se nos dice que el Señor enviará su mensajero a preparar el camino del Señor para el Juicio de los Vivos – para la purificación.

 

 

 

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Obviamente, además de preparar el camino del Señor, Elías, el mensajero del Señor, ha de declarar que el día grande y terrible del Señor está a la mano.

 

La obra del antiguo Elías, sabemos, fue la última obra para el típico Israel apóstata – la Iglesia. Del mismo modo la obra de Elías de este día debe ser la antitípica última obra para su templo, la Iglesia, antes del día grande y terrible del Señor (Joyas de los Testimonios, Volumen 1, página 335).

 

Además, si Elías es el mensajero, él debe tener un mensaje. Su mensaje debe ser para escudriñar el corazón, porque él convertirá el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a los padres – los padres esperan ver sus hijos salvados, y los hijos esperan ver sus padres salvados. Y este reavivamiento y reforma en verdad serán coronados con la purificación de la Iglesia, con el Señor matando los antitípicos falsos profetas de hoy (Isaías 66:16). “Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?”     1ª  Pedro 4:17. “Porque Jehová juzgará con fuego y con su espada a todo hombre; y los muertos de Jehová serán multiplicados … Y pondré entre ellos señal, y enviaré de los escapados de ellos a las naciones, a Tarsis, a Fut y Lud que disparan arco, a Tubal y a Javán, a las costas lejanas que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria; y publicarán mi gloria entre las naciones. Y traerán a todos vuestros hermanos de entre todas las naciones, por ofrenda a Jehová, en caballos, en carros, en literas, en mulos y en camellos, a mi santo monte de Jerusalén, dice Jehová, al modo que los hijos de Israel traen la ofrenda en utensilios

 

 

 

 

 

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a la casa de Jehová”. Isaías 66:16, 19, 20.

 

La matanza, vemos, toma lugar antes que la gracia se termine porque los escapados son enviados a los Gentiles, a terminar la obra del evangelio – a traer todos sus hermanos de entre ellos.

 

“Por tanto, es necesario que con más diligencia atendamos a las cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos. Porque si la palabra dicha por medio de los ángeles fue firme, y toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución, ¿cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron … Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado”. Hebreos 2:1-3; 4:1.

 

 

 

 

 

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